En el marco del cierre del proyecto Fondecyt “Filantropía en el sistema escolar chileno: Gobernanza y privatización en la era del filantrocapitalismo”, liderado por Cristóbal Villalobos, subdirector de CEPPE UC, se realizó la charla “Networks, Knowledge Brokering and Enactment in Policy Education”, dictada por la académica de la Universidad de Lisboa, Sofía Viseu.
La actividad reunió a académicos, investigadores y estudiantes interesados en comprender las transformaciones recientes de la gobernanza educativa, particularmente el creciente rol de actores no estatales en la producción, circulación e implementación de políticas públicas en educación.

Durante su presentación, Viseu analizó cómo distintas redes de actores, prácticas de knowledge brokering (intermediación del conocimiento) y dinámicas de filantropía educativa están configurando nuevas formas de gobernanza, especialmente en el ámbito de la educación digital.
A partir del caso del programa DigitALL en Portugal, impulsado por la Fundación Vodafone, la investigadora mostró cómo fundaciones privadas, empresas EdTech, academia y organismos internacionales participan en la producción y circulación de conocimiento educativo, contribuyendo a instalar agendas y soluciones en el sistema escolar.
En este contexto, el conocimiento no solo cumple una función técnica, sino también política: permite legitimar actores, articular redes y posicionar ciertas formas de entender y abordar los problemas educativos.
Asimismo, la académica subrayó que las escuelas no son actores pasivos, sino que interpretan y adaptan estas iniciativas según sus contextos, aunque advirtió que la influencia de actores filantrópicos en la gobernanza de la educación digital continúa expandiéndose.
Los hallazgos del proyecto Fondecyt permiten situar estas discusiones en el contexto nacional. La investigación identificó un ecosistema filantrópico activo y diverso en Chile, compuesto por al menos 29 fundaciones que participan en el sistema escolar, con un predominio de fundaciones familiares por sobre las corporativas.
El estudio evidencia un tránsito desde formas tradicionales de donación hacia una filantropía estratégica, caracterizada por la profesionalización de sus acciones, el uso de métricas de impacto y una fuerte orientación a influir en las prácticas educativas desde el nivel escolar.
Una de las principales estrategias identificadas es la implementación directa de programas en establecimientos educacionales, especialmente en contextos vulnerables, lo que permite a estos actores incidir en la cultura escolar, en las prácticas pedagógicas y en la adopción de soluciones técnicas, muchas veces en alianza con el Estado.
Asimismo, el proyecto destaca el rol de organismos internacionales y empresas tecnológicas como productores y validadores de conocimiento experto, lo que contribuye a posicionar ciertas agendas —como la digitalización educativa— en la política pública.

Uno de los hallazgos relevantes es que la acción de las fundaciones es mayoritariamente valorada por las comunidades educativas, que la perciben como un apoyo concreto frente a limitaciones del sistema público.
Esta legitimidad se construye en base a tres dimensiones:
En paralelo, el estudio evidencia una expansión de alianzas público-privadas y redes multisectoriales, que tienden a difuminar las fronteras entre lo público y lo privado en educación, configurando nuevas formas de gobernanza y toma de decisiones.
Tanto la presentación de Viseu como los resultados del proyecto coinciden en que estas transformaciones abren importantes desafíos para los sistemas educativos.
Entre ellos, destacan la necesidad de fortalecer mecanismos de regulación y transparencia sobre la participación de actores privados; resguardar el interés público en la definición de políticas educativas; comprender el impacto de la creciente digitalización y presencia de empresas tecnológicas en la gestión educativa; y profundizar el estudio de las redes de influencia y circulación de conocimiento en educación.
En esta línea, el proyecto advierte sobre procesos de “privatización transversal”, especialmente vinculados al uso de plataformas digitales, que podrían tener implicancias en ámbitos como la soberanía de datos y la autonomía de los sistemas educativos.
La charla de Sofía Viseu permitió situar los hallazgos del proyecto en una perspectiva comparada, mostrando que las dinámicas observadas en Chile forman parte de tendencias globales más amplias, donde la filantropía, las redes transnacionales y el conocimiento experto adquieren un rol cada vez más central en la gobernanza educativa.
De este modo, el cierre del proyecto Fondecyt no solo sintetizó resultados, sino que también abrió nuevas preguntas sobre el futuro de las políticas educativas, el rol del Estado y la participación de actores no estatales en la construcción de los sistemas escolares contemporáneos.