Hacia una mejora continua en la formación de nuestros profesores

 

En una nueva publicación de la serie Policy Briefs, se aborda la creación de un sistema de indicadores para medir de manera integral la Formación Inicial Docente en Chile.

capturaMejorar la calidad de la educación es uno de los temas más relevantes para la ciudadanía hoy en día y en ese sentido, a nivel nacional e internacional, el criterio para avanzar es esta materia es poner énfasis en la calidad de la formación de nuestros profesores.

Por ello, CEPPE UC pone a disposición el Policy Brief Formación Inicial Docente en Chile: Propuesta de un sistema de indicadores para asegurar su calidad, que plantea un sistema de monitoreo que evalúe la calidad de la Formación Inicial Docente (FID) en nuestro país, de acuerdo con los requisitos de las políticas y marcos de aseguramiento de la calidad vigentes.

El documento presenta los resultados del estudio “Diseño de indicadores del proceso de Formación Inicial Docente en las Universidades Chilenas y elaboración de una propuesta de sistema o procedimiento de monitoreo de esos indicadores”, desarrollado durante el año 2018 por CEPPE UC para el CPEIP y el Centro de Estudios del Ministerio de Educación.

Esta propuesta de indicadores fue construida sobre la base de tres pilares: los instrumentos de aseguramiento de la calidad existentes en el país, la literatura nacional sobre Formación Inicial Docente y la revisión de los casos de Australia, Estados Unidos, Finlandia y Singapur.

Alejandro Carrasco, director de CEPPE UC y uno de los autores del documento, señala que “en nuestro país se está avanzando en políticas que lleven a una mejora de los programas y procesos de la Formación Inicial Docente, sin embargo, éstas no cuentan con un sistema de seguimiento para observar cómo se implementan estos cambios y cómo podemos promover procesos de mejora continua a nivel de sistema”, destaca.  

Cuatro dimensiones

Los indicadores propuestos en este trabajo fueron construidos a partir del trabajo de retroalimentación con expertos en el área y actores claves de 12 facultades de educación y sus comunidades educativas.

La primera de ellas tiene que ver con el Perfil de Ingreso de los estudiantes a las carreras de pedagogía, que apunta a subdivisiones específicas como: Selectividad al ingreso; atracción de estudiantes; conocimientos disciplinares y pedagógicos iniciales; y diversificación de criterios de admisión.

En ese sentido, el documento hace hincapié en que existen atributos no académicos que son relevantes para la formación de estudiantes y su posterior desempeño: motivación por enseñar y aprender, habilidades blandas, estabilidad emocional y empatía, entre otros. Dado el limitado espectro de evaluación que otorga el Sistema Único de Admisión, habría talentos pedagógicos que se estarían desaprovechando.

La segunda dimensión de este Sistema de Indicadores FID, apunta a los Aspectos Formativos que las instituciones de educación superior pueden promover para mejora la calidad en la formación de sus estudiantes.

Más allá de la cantidad de horas de práctica con las que cuentan los estudiantes, su experiencia debe ser significativa para en la formación. Por ello, deben recibir supervisión, acompañamiento y retroalimentación necesaria para facilitar su inserción en el contexto escolar, así como evidenciar espacios de mejora.

El estudio entonces propone dos indicadores para este aspecto. El primero apunta a la relación de horas entre los primeros y los últimos años de formación, que reporta el total de horas en ambos puntos del proceso educativo. El segundo, está enfocado en los estudiantes y su evaluación de la retroalimentación recibida en su última práctica profesional ejecutada.

Los Resultados de la Formación Inicial Docente es la tercera dimensión que propone el documento y que justamente busca medir el impacto de los programas en sus estudiantes y egresados.

De acuerdo con los casos internacionales revisados para la elaboración de este estudio, estos países han logrado hacer un seguimiento de sus egresados, sobre todo en los primeros años de ejercicio docente, como criterio fundamental para medir el resultado de sus programas FID.

Por este motivo, se proponen indicadores que, junto con reportar el desempeño de los estudiantes, también incluyan la autopercepción de los egresados respecto de su preparación para atender la diversidad, así como la autoeficiencia para ejercer tareas propias del ejercicio docente, y la percepción de los empleadores e relación a la preparación de los egresados.

Finalmente, la cuarta dimensión que aborda este Policy Brief tiene que ver con la Gestión Institucional, que incluye las subdimensiones: Sistemas de seguimiento basados en evidencia; Formación y experiencia del cuerpo docente; y Vinculación con la comunidad.

En ese sentido, el trabajo propone dos indicadores que apuntan por una parte a la vinculación formal del programa FID con centros de práctica docente en un área territorial cerca de la institución, y por otra, vinculación formal del programa FID con centros de práctica docente donde se imparten.

Recomendaciones

El sistema de indicadores propuesto en este Policy Brief buscar ser un sistema orientado a la búsqueda de la mejora continua de los programas de Formación Inicial Docente, por lo que no debe entenderse como un aparato de supervigilancia que tenga consecuencias para las instituciones que imparten FID. También, es clave sistematizar e integrar la mayor cantidad de información posible de las instituciones de educación superior que imparten FID. 

Revisa el Policy Brief acá