El seminario "Desafíos para el mejoramiento de la calidad y equidad de la Educación Inicial en Chile" reunió a representantes de diversas organizaciones bajo la iniciativa Educación Inicial 2030. El evento, centrado en colaboración intersectorial, examinó los retos que enfrenta la educación temprana en Chile.

 

En el Salón de Honor de la Universidad Católica se llevó a cabo el seminario “Desafíos para el mejoramiento de la calidad y equidad de la Educación Inicial en Chile, enmarcado en la iniciativa Juntos por una Educación Inicial 2030 para el futuro de Chile, que reúne a 27 organizaciones a nivel nacional. Su objetivo principal fue fomentar el intercambio de perspectivas sobre la educación inicial y destacar la importancia de la colaboración entre diversos actores para enfrentar los retos actuales.

El encuentro fue organizado por el Centro para la Transformación Educativa (CENTRE UC), el Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE UC) y Fundación Educacional Choshuenco, y contó con la participación de importantes actores de la sociedad civil, la academia y el sector público, generando una diversidad de puntos de vista que permitieron poner el foco en la mejora educativa en el nivel parvulario.

Claudia Lagos, subsecretaria de Educación Parvularia, abordó el desafío de adaptar el sistema educativo a las necesidades cambiantes de las familias, subrayando la importancia de considerar a los niños como miembros activos de la sociedad y promover sus derechos desde una edad temprana. Por otro lado, la autoridad señaló que, a pesar de que la asistencia y matrículas a la educación parvularia mejoraron en comparación con el año 2022, aún no se logran equiparar los niveles previos a la pandemia. “Antes de la pandemia, el nivel de sala cuna tenía una asistencia cercana al 58% al mes de junio. Sabemos que es un mes complejo por las enfermedades respiratorias, pero este año esa cifra llegó al 36,3%, afirmó.

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Este fue justamente uno de los temas claves del seminario, referente al acceso a jardines infantiles. En esta línea, el equipo de Educación Inicial 2030 desarrolló dos documentos diagnósticos, sobre cobertura y valoración, con datos que revelan los motivos de las familias que no envían a sus hijos a centros de educación parvularia. En primer lugar, aparecen las razones personales que llegan a 97,5%, según la encuesta CASEN 2022, y que incluyen nociones sobre que el cuidado en casa es suficiente (64%) y que no ven la necesidad de enviarlos debido a la edad del niño (20,5%). En segundo lugar, aparecen las barreras de acceso (2,5%) y finalmente económicas (0%).

A nivel regional, sin embargo, existen disparidades, como el caso de la región de Aysén, con más del 65% de cobertura, contrastando con la región de Antofagasta, con menos del 40% y donde el porcentaje de familias que no llevan a sus hijos al jardín por barreras de acceso aumenta al 7,2%.

En este contexto, la subsecretaria Lagos aseguró que en 2023 desde el organismo se está realizando una revisión de las realidades locales, así como de las listas de espera y matrículas para obtener datos actualizados y georreferenciados sobre la oferta y demanda existente.

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En relación al financiamiento, Cristóbal Villalobos, subdirector del CEPPE UC, expuso sobre el estudio “Finanzas Públicas y Sector Educación: Desarrollo de Análisis y Evidencias e Impulso del Diálogo sobre Inversión Estratégica en la Niñez”, que revisa el financiamiento desde el enfoque de los derechos de los niños y las niñas, identificando desigualdades en el nivel inicial.  

Al respecto, el investigador aseguró que, si bien aumentó el gasto general en educación inicial llegando al 1% del PIB, superior al promedio de la OCDE (0,6%), el sistema de educación parvularia se encuentra fragmentado, entre establecimientos JUNJI, Integra y con administración vía transferencia de fondos, “lo que expresa una disímil disposición de los recursos de los proveedores, incluyendo los proveedores públicos, y esto tiene como consecuencia que la experiencia educativa de los niños y niñas según su tipo de establecimiento sea muy distinta". 

Educación no formal

Otro punto discutido fue la educación no formal, destacando el rol de los padres y madres como primeros educadores, y cómo puede generar un desarrollo desigual entre niños y niñas que acceden o no al jardín infantil. Al respecto, Juan Pablo Valenzuela, director del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE), subrayó la necesidad de definir indicadores para una educación no formal de calidad, así como la importancia de que las familias y responsables de los niños y niñas sean competentes y cuenten con las habilidades parentales para potenciar su desarrollo, “tanto desde el punto de vista de cumplir con los derechos de los niños y las niñas, como respecto a competencias esenciales”.

En este contexto, Ernesto Treviño, director del CENTRE UC, abordó también la violencia como método educativo, “realidad presente en cerca del 75% de las familias chilenas”, aseguró. Con esto, el experto remarcó la necesidad de una mejor articulación entre el sistema educativo y los cuidadores, tanto en términos académicos como de salud mental. Con esto, agregó la tarea pendiente de informar a las familias y generar programas que trabajen integralmente las habilidades parentales para una incorporación efectiva de las familias en la educación temprana.

Revive el seminario “Desafíos para el mejoramiento de la calidad y equidad de la Educación Inicial en Chile”.