Vicaría para la Educación reflexionó sobre los profesores y la pasión por educar

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Durante la presentación del documento de trabajo publicado por la Vicaría para la Educación del Arzobispado de Santiago debatieron Jaime Espinoza, rector de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, y Andrés Bernasconi director del CEPPE de la Universidad Católica.

Limitar las aspiraciones y expectativas en torno a la contribución social de la figura del profesor, recordando que no son sólo ellos quienes deben enfrentar los problemas y proponer las soluciones a los dilemas de cada época, fue parte de la reflexión que se generó durante la presentación del documento de trabajo titulado "Los profesores y la pasión por educar", escrito por el padre Tomás Scherz, Vicario para la Educación del Arzobispado de Santiago, y que se desarrolló el pasado 22 de octubre en el Salón de Honor de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El documento escrito por el Vicario corresponde al quinto número de la serie "Educación de calidad para el Chile de hoy", y fue comentado por el rector de la UMCE, Jaime Espinoza; el director de CEPPE y vicedecano de Educación profesor Andrés Bernasconi y la discusión moderada por la profesora Patricia Imbarack, académica de la Facultad de Educación de la UC.

En la inauguración del conversatorio, los organizadores explicaron que en el actual escenario de debate legislativo sobre la profesión docente, el documento pretende ser un aporte a la discusión desde una perspectiva que busca relevar la identidad del profesor y el sentido de la docencia más allá de sus aspectos técnicos, jurídicos y políticos, y que incluya variables como la confianza intergeneracional, el desarrollo de una paciencia dinamizadora de los talentos y el cultivo cotidiano de la pasión por educar.

Durante su intervención, el Padre Scherz comentó que "de manera accidental me encontrado con este arte sagrado y desde la admiración me he sumado a la pasión de ellos. En primer lugar, a la pasión en el sentido del padecer y ofrenda sacrificial que vive el profesor por ser sujeto de letargo olvido y trabajo anónimo trascendente pero no reconocido" comentó el sacerdote.

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Pero "pasión también en el sentido de la apasionante tarea, propia de la irascibilidad heroica, épica, de esa a largo plazo y no de calenturas efímeras, de poca monta, sin compromisos eternos. De la trascendencia más genuina, que habla de la siembra, el cultivo, la paciencia, la fatiga y la cosecha en el estío tardío, casi otoñal. De la pasión que quema, acrisola, en vistas de la plenitud madura del niño, del joven, del hombre y la mujer", agregó.

-Esa terrible, esa tremenda responsabilidad no es una tarea aburrida y melancólica, como la de los hábitos buenos adquiridos con una repetición mecánica sin pasión. Esa tremenda responsabilidad es una pasión repartida en el tiempo, ardua, sí, pero que no se gasta como un petardo del éxito capitalista, que acumula como la ciencia que hincha sino como la sabiduría, que acrisola y quema purificando para la vida eterna –sentenció el Padre.

Trabajar con otros

El profesor Andrés Bernasconi, durante su comentario, señaló que el documento del Padre Scherz funciona como un llamado potente a reflexionar sobre lo que consiste en ser profesor y, a partir de ello, enumeró los elementos que caracterizan la profesión docente. "Existe un principio de benevolencia, ya que el profesor sólo puede prodigar el bien común entre sus alumnos. También un principio de interdependencia, ya que no se trata sólo de que el docente enseña y el alumno aprende. El profesor también se deja interpelar. Deja penetrar su quehacer, se deja interpelar por el alumno" caracterizó.

"En esta época en la que existe acceso instantáneo a la información, el profesor debe enmarcar, sintetizar, hacer preguntas sobre el sentido de la información a la que acceden sus alumnos", agregó el vicedecano de Educación.

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-Importa tanto lo que hacen y el cómo lo hacen. La confianza, la autoestima, el sentido del logro, son la base del desempeño de la profesión. En la docencia, si no existe esa confianza, es muy difícil que los estudiantes logren los aprendizajes –advirtió Bernasconi-. La profesión docente requiere articularse con otras profesiones para llegar a buen puerto. Más de un profesor está a cargo de producir los aprendizajes. Un buen profesor debe saber trabajar con otros, de su misma profesión y de otras -profundizó.

El vicedecano de la Facultad de Educación de la UC recordó también que la profesión se encuentra sometida a tensiones por creer que es capaz de resolver todos los problemas sociales, de socializar a la juventud, reemplazar la función de la familia y aumentar el bienestar social y el desarrollo económico de los países.

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-Llamo a ver la educación en su justa medida. No hay que esperar todo de ella, ni creer que es la solución de todos los problemas sociales. El profesor tampoco es quien porta todas las cualidades o competencias. Los profesores no son los salvadores de la sociedad –argumentó.

-Hoy en día, los profesores deben ser científicos, intelectuales, líderes organizacionales, terapeutas, compañeros, emprendedores... Tienen que ser tanto para todos, que corremos el riesgo de ser nada para nadie –advirtió el director de CEPPE-UC.

El rector Jaime Espinoza por su parte, comentó que la figura del profesor resulta clave para superar las desigualdades sociales. "Chile es uno de los países más segregados del mundo (...) Queremos una sociedad más inclusiva, más solidaria, más colaborativa y no tan competitiva, y todo esto tiene que ver con la tarea diaria de un profesor, con su pasión por educar. Este es un proceso que no ha sido totalmente superado, pero nos gusta pensar que para allá vamos".

El rector agregó que "las facultades tiene el deber de aproximarse a lo que tiene que ver con educación. Nada de lo que es educativo nos debe resultar ajeno. Todo lo que se relacione con los modelos pedagógicos, y la conciencia educadora de los formadores".-Esa ética profunda no es sólo tecnológica, sino de sentido. El formador de formadores tiene un desafío superior, que exige siempre y en todo momento: el desarrollo de una conciencia ética.

Lo que nos tiene que preocupar es cómo formamos profesores con vocación, cómo despertamos esa pasión, que evite las altas tasas de abandono y deserción de la carrea docente, se cuestionó el rector Espinoza.

-El buen profesor siempre debe tener autonomía de vuelo para lograr aprendizajes en sus alumnos. Sea cual sea la política, un buen profesor nunca se subordina a ella, mantiene su independencia para ver cómo trabaja con sus alumnos. Siempre conoce cuál es su responsabilidad –caracterizó.

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A manera de respuesta, Bernasconi advirtió que "esto recién está comenzando. La escuela como espacio organizacional estará sometida en un futuro cercano tanto al control de la Agencia de la Calidad como al de la Superintendencia. Dentro de ese marco de restricción es que tenemos que ver cómo es posible mantener una práctica autónoma y gratificante" comentó al finalizar.

Texto: Francisco Zabaleta, facultad de Educación.